Para los británicos el té, al igual que ocurre en China y Japón, es servido como parte de un ritual no tan rígido como en oriente, pero que debe seguir sus pasos. La ceremonia del té de las cinco, seguida puntualmente por millones de ingleses, es una costumbre muy asentada desde que descubrieron las virtudes de algunos de los mejores tés del mundo, cultivados en las montañas húmedas del norte de la India, la “joya” de la corona.

Lo primero, por supuesto, es adquirir un buen té inglés, de buena calidad. Normalmente se trata de tés negros fermentados procedentes de las mejores zonas productoras del mundo, situadas en las montañas del norte de la India y la actual Sri Lanka. Hojas recolectadas a mano, secadas y fermentadas de forma natural. Hoy día es fácil encontrar buenos tés en cualquier lugar, pero siempre hay que asegurarse de que se haya conservado correctamente.

Olvidemos las bolsitas de té, que han triunfado comercialmente por su comodidad, pero que están hechas con los restos pulverizados de las hojas que no se pueden utilizar en otras presentaciones. Por tanto, de inferior calidad. Lo segundo es disponer de una buena tetera, las mejores son de loza vidriada, con un grosor adecuado para mantener la temperatura. Es preferible que sean bajas y anchas, para que en el interior el movimiento de las hojas de té sea el correcto.

Por efecto del calor, las hojas de té adoptaran en el interior de la tetera un movimiento circular, porefecto de la convección. El agua de la parte superior, al enfriarse, bajará, dejando paso al agua más caliente de la parte inferior, arrastrando en su movimiento a las hojas de té. Por esto mismo no es necesario remover el té durante el tiempo de infusión.

convección en tetera

Primer paso: Calentar el agua.

Llena la tetera con el número de tazas de agua que queramos obtener. Usa para medir las tazas de té, que son más pequeñas que las de café. Si el agua del grifo tiene mucho cloro o sabor mejor utilizar agua mineral. Pasa el agua a un hervidor eléctrico o a un cazo al fuego y deja calentar hasta que empiece a hervir.

Segundo paso: Calentar la tetera.

Llena la tetera con el agua hirviendo, tapa y deja un minuto, para que la loza se caliente y así mantenga mejor el calor durante la infusión posterior. Vierte el agua de nuevo en el hervidor o cazo y deja calentar de nuevo.

Tercer paso: Añadir el té en hojas a la tetera.

Normalmente se añade una cucharadita, de las de té, muy pequeñas, sin colmar, de hojas de té negro por cada taza que hemos medido en el primer paso, más una cucharadita extra “para la tetera”, sea cual sea el número de tazas. Tapa y deja reposar mientras el agua se calienta de nuevo, así las hojas se van abriendo y absorbiendo la humedad que hay en el interior de la tetera caliente.

Cuarto paso: Calentar el agua de nuevo.

Vuelve a calentar el agua hasta que rompa a hervir. Cuenta un minuto desde que rompe el hervor y vierte dentro de la tetera. Los puristas dicen que la temperatura ideal debe ser inferior a los 100º, en torno a 80-90º. Por eso nunca se debería hervir el té directamente en el agua, sólo infusionarlo.

Quinto paso: La infusión.

Una vez añadido el agua, rápidamente removemos unos segundos con una cucharilla y tapamos lo antes posible. Hay amas de casa que para mantener el calor tapan además la tetera con una funda de tela acolchada. Ahora, sin mover de su sitio, dejamos reposar durante al menos 5 minutos, para un té más suave, o 10 minutos si nos gusta más fuerte.

Sexto paso: Servir el té.

Una vez ha reposado se sirve directamente en las tazas. La costumbre, si se quiere añadir leche o crema de leche, es servirla antes del té en la misma taza. Al verter el té caliente sobre la leche la mezcla es inmediata y no hay que remover.

Hemos hablado en nuestro comentario anterior acerca de los pasos necesarios para elaborar un buen té al estilo inglés. Pero hay otros muchos detalles a tener en cuenta. De hecho el té es la segunda bebida más consumida en el mundo, después del agua, así que se podría hablar mucho.

A la hora de servir el té, la leche debe ser servida aparte, en una jarrita especial, y si quieres puede ir caliente, así no enfriara el té. Los puristas presumen de tomar el té sin azúcar ni leche, pero en la India se suele tomar con leche de forma habitual. Los ingleses lo suelen tomar con unas gotas de leche o crema de leche y azúcar moreno o blanco.

Como se oye en las películas “¿lo quiere con leche o limón?”, la otra opción habitual es añadir unarodajita de limón, directamente en la taza con el té, por supuesto sin leche. Normalmente será la anfitriona la que servirá el té, empezando por los invitados y luego a los miembros de la familia. La taza se sostiene siempre con su plato, en una mano, para no mancharnos.

Ah, otro detalle, si se acaba el té podemos calentar más agua y añadirla a la tetera sin tirar las hojas de té. Normalmente el té admite dos infusiones, aunque la segunda tetera será más suave de sabor. Otro accesorio útil puede ser un sencillo colador metálico, que se pone sobre la taza al momento de servir, para evitar que caigan algunas hojas, aunque algunas teteras llevan incorporado una especie de filtro interior a la salida del caño vertedor.

Otro consejo útil es no lavar el interior de la tetera con estropajos ni productos abrasivos, ni siquiera jabón, consejo extensible a las cafeteras, ya que el uso va creando un cierto “poso”, una capa que mejora el sabor final. Incluso se recomienda “curar” la tetera antes del primer uso, usándola varias veces. Por tanto, lo mejor es enjuagar el interior con agua corriente y dejar secar boca abajo.

Por último, no hay que despreciar los abundantes pasteles, scoones, cakes, galletas y briocheselaborados especialmente para servir con el té. La gastronomía británica, tan escasa en otros campos, es especialmente rica en estas elaboraciones. En algunos locales selectos se sirven en uncarrito de pasteles muy surtido del que los golosos clientes se sirven a discreción.

Algunos “tea rooms” son tan famosos y exclusivos que son frecuentados por estrellas de cine, famosos varios y millonarios, y en los que tomar un té con pastas nos costará en torno a 30-40 libras. Entre estos salones exclusivos donde disfrutar del lujo se cuentan el Hotel Claridge’s, The Ritz o The Savoy, todos en Londres. Pero aunque el té empezó siendo una afición de las clases altas y la nobleza inglesa, ha ido popularizándose y ya es compartido por igual por ricos y por la clase obrera (no en el Ritz, desde luego, adonde hay que acudir de etiqueta).

Bueno, todo esto suena algo cursi, pero hay que tener en cuenta que estamos hablando de una moda que empezó en la Inglaterra del siglo XVII, cuando se empezó a importar el té de las colonias y a ser almacenado en los docks londinenses, ahora reconvertidos en barrio de moda. Los tiempos cambian, sin duda, pero el secreto de un buen té sigue siendo el mismo: método y paciencia.